Contreras, PaulinaBravo Colomer, UrsulaCortés, CatalinaAlbornoz, Carlos2018-01-022018-01-0201/08/2014Base, Diseño e Innovación, 2014, Vol.0, Nº1, pp.156-1690719-515Xhttp://hdl.handle.net/11447/1837El último gran cambio de época habría comenzado en California a mediados de los años 70, con la creación del microprocesador. Tal como ocurrió con grandes revoluciones tecnológicas como la escritura, la imprenta, la máquina a vapor, la electricidad, el automóvil y el teléfono, sus efectos han comenzado a verse y estabilizarse después de 30 ó 40 años. A través de la creación de objetos como el computador portátil y el teléfono inteligente, el microprocesador transformó la manera en que los seres humanos transferimos experiencias e información. De este modo pasamos de una comunicación vertical –donde uno dice y muchos reciben–, a una cultura horizontal, donde muchos emiten y reciben simultáneamente. El conocimiento, que antes era caro y lejano, se hizo cercano y gratuito (Pérez 2002). En el ámbito del trabajo, si al jefe del siglo pasado le pagaban por saber, al del siglo XXI le pagan por hacer que aquellos que saben trabajen juntos, en armonía y con eficiencia. De esta manera, los directivos acostumbrados a relaciones verticales con subalternos y clientes, quedaron desplazados por aquellos dispuestos a escuchar, compartir y colaborar.156-169spaInnovaciónCreatividadInterdisciplinaDiseñoCreatividad, interdisciplina y diseño para la innovaciónCreativity, interdiscipline and design for innovationArtículo